Operación · Costes
Lo que cuesta mantener vivo el software después del lanzamiento
Mantener software en producción cuesta, en nuestros precios publicados, desde 150 € al mes para una web o una tienda, desde 450 € cuando hay datos en vivo, integraciones y apps nativas, y desde 900 € cuando hace falta SLA por escrito y guardia fuera de horario. Ese gasto no es opcional y no empieza cuando algo se rompe: empieza el día del lanzamiento. Operamos SomosTorre y nuestra propia tienda cada día, así que estas cifras son lo que nos cuesta a nosotros.
El día del lanzamiento no acaba el gasto: empieza
Casi todos los presupuestos de software describen un final: una fecha de entrega, una cifra y una factura. Lo que describen mal es lo que viene después. El software no es una obra que se termina y se inaugura; se parece más a una instalación que hay que mantener encendida. Nadie enseña la factura del lanzamiento con la del año dos al lado, y esa es justo la conversación que falta.
La forma cara de descubrirlo es la más común: una web o una app que funciona sola durante dos años, hasta que un día deja de funcionar y no hay a quién llamar. Lo que se ahorró en mantenimiento durante veinticuatro meses se gasta entero en la semana en que alguien tiene que entender desde cero un sistema que no construyó.
Qué es mantenimiento, de verdad
Mantenimiento no es «arreglar cosas cuando se rompen». Esa es la parte visible y, con suerte, la menos frecuente. Casi todo el trabajo consiste en que el mundo cambie por debajo del software sin que el software se caiga:
- Monitorización. Enterarte antes que tu cliente de que algo ha dejado de responder. Sin esto, tu sistema de alertas son los usuarios enfadados.
- Copias que se restauran. Una copia que nunca se ha probado no es una copia: es una carpeta con buena intención.
- Actualizaciones de dependencias y parches de seguridad. Es el trabajo más aburrido y el más caro de saltarse: cuanto más tiempo pasa, más grande es el salto.
- Plataformas de terceros que cambian bajo tus pies. Apple y Google endurecen requisitos cada año, una pasarela de pago cambia de versión de API, una fuente de datos cambia de formato sin avisar. Nada de eso lo decides tú.
- Certificados, dominios y claves que caducan. Fallos triviales de arreglar y espectaculares en público.
- Mejoras pequeñas. El cambio de veinte minutos que no justifica abrir un proyecto y que, si no hay un canal para pedirlo, acaba no haciéndose nunca.
Fíjate en que solo el último punto tiene que ver con lo que tú quieres que haga el software. Los otros cinco son el precio de que siga existiendo.
Lo que cuesta cada mes
Estos son nuestros precios publicados. No son una horquilla de mercado sacada de un informe: son los tramos con los que operamos.
| Nivel | Precio | Para qué sistema |
|---|---|---|
| Web | desde 150 €/mes | Sitios y tiendas: monitorización, copias, actualizaciones y un bloque de mejoras |
| Plataforma | desde 450 €/mes | Datos en vivo, integraciones y apps nativas publicadas en las tiendas |
| Crítico | desde 900 €/mes | SLA por escrito y guardia fuera de horario |
Tres tramos mensuales: web desde 150 €, plataforma desde 450 € y crítico desde 900 €. Lo único que separa el tramo crítico es el SLA por escrito y la guardia fuera de horario.
Cuota mensual, euros · Precios publicados de Eolas Labs
En web y plataforma respondemos en un día laborable. Lo único que separa el tramo crítico del resto es el SLA por escrito y la guardia fuera de horario, y es exactamente lo que encarece: no es más trabajo, es disponibilidad.
Puesto al lado del coste de construir sale así. Una plataforma a medida parte de 30.000 € y su operación de 450 € al mes: 5.400 € al año, exactamente el 18 % del proyecto cada doce meses. Una web de negocio local parte de 3.500 € y se mantiene desde 150 € al mes: 1.800 € al año, más de la mitad del proyecto cada año — y el proyecto entero otra vez en dos. La proporción es muy distinta según el tamaño, y ahí está lo que casi nadie explica.
Por qué existe un suelo
Porque monitorizar, hacer copias, comprobar que restauran y aplicar parches cuesta prácticamente lo mismo en un sistema pequeño que en uno grande. Lo que escala con el tamaño es la superficie de fallo — más integraciones, más apps, más países — no la vigilancia. Por eso 150 € al mes no es un precio simbólico: es lo que cuesta que alguien esté mirando.
Ese suelo explica también un patrón que se repite. Los proyectos que peor acaban no suelen ser los grandes, sino los pequeños que se entregaron sin ningún acuerdo de operación, porque la cuota parecía cara al lado de un presupuesto de cuatro cifras. Al lado de rehacerlos, no lo era.
Lo que se rompe cuando nadie mantiene
- La app deja de instalarse. Apple y Google cambian requisitos cada año, y una app sin actualizar acaba fuera de la tienda. Volver a entrar cuesta más que haber ido al día.
- La actualización se convierte en una migración. Saltarse dos años de versiones de un framework no es dos veces el trabajo de una: es un proyecto.
- Los datos se pierden en silencio. Nadie descubre que las copias llevan meses vacías hasta el día en que hace falta una.
- Los cambios de terceros pasan desapercibidos. Una fuente cambia de formato, una pantalla se queda en blanco y, si nadie mira, se queda en blanco durante semanas.
- El conocimiento se evapora. Quien lo construyó ya no está y el coste de entender el sistema vuelve a pagarse entero.
Cómo contratarlo sin atarte
- ¿Hay permanencia? En el nuestro no: un mes de preaviso por ambas partes. Si alguien necesita un contrato largo para retenerte, el producto es el contrato y no el servicio.
- ¿Qué tiempo de respuesta hay, y dónde está escrito? «Lo antes posible» no es un compromiso.
- ¿Se prueban las copias? Pregunta cuándo fue la última restauración real, no si hay copias. La respuesta te dice mucho.
- ¿Entran las mejoras pequeñas o se facturan aparte? Si cada cambio de veinte minutos abre un presupuesto, no vas a pedir ninguno.
- ¿Se hacen cargo de software que construyó otro? La respuesta debería ser que sí, después de una auditoría. Y si tras auditarlo te dicen que no se puede sostener con seguridad, esa respuesta vale más que la cuota.
Por qué lo sabemos
Porque aquí el mantenimiento no es un producto de relleno. Operamos SomosTorre, la plataforma cívica de Torrelavega, con sus apps nativas de iOS y Android y sus fuentes de datos en vivo. Y operamos nuestra propia tienda, que cobra en 235 países y territorios, 112 monedas y cuatro idiomas, con el ERP, el almacén y los transportistas conectados detrás. Cuando una fuente cambia de formato o una tienda de aplicaciones cambia de requisitos, la llamada nos llega a nosotros.
Es la misma guardia. Contratarnos el mantenimiento es entrar en la rotación que ya hacemos por lo nuestro, no encargarnos de montar una nueva.
Vigilar un sistema pequeño cuesta casi lo mismo que vigilar uno grande. Por eso el porcentaje asusta abajo, no arriba.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta mantener una web o una aplicación al año?
Una web o una tienda se mantiene desde 150 € al mes, unos 1.800 € al año. Una plataforma con datos en vivo, integraciones y apps nativas parte de 450 € al mes, unos 5.400 € al año. Un sistema crítico, con SLA por escrito y guardia fuera de horario, parte de 900 € al mes. En esas cuotas entran monitorización, copias, actualizaciones y un bloque de mejoras pequeñas.
¿Qué incluye un contrato de mantenimiento de software?
Monitorización para enterarse de las caídas antes que el cliente, copias que se comprueban restaurándolas, actualizaciones de dependencias y parches de seguridad, adaptación a los cambios que imponen las plataformas de terceros, y un bloque de horas al mes para mejoras pequeñas. Lo que no incluye es funcionalidad nueva del tamaño de un proyecto: eso se presupuesta aparte y conviene que el contrato lo diga por escrito.
¿Hace falta mantenimiento si mi web no cambia nunca?
Sí, porque lo que cambia es todo lo demás. El lenguaje y las librerías sobre las que está construida reciben parches de seguridad, los certificados caducan, los navegadores y los móviles se actualizan y los servicios externos a los que llama cambian de versión. Una web que no se toca no es una web que no envejece.
¿Podéis mantener software que construyó otro estudio?
Sí, después de una auditoría corta para ver en qué estado está y qué riesgos tiene. Es una situación habitual: el estudio que lo construyó cerró, cambió de dueño o dejó de responder. Si algo no se puede sostener con seguridad, lo decimos antes de cobrar una cuota mensual en lugar de después.